Quienes somos

La Iglesia de Dios en Cristo, Menonita, es una iglesia relativamente pequeña entre las varias denominaciones conocidas como Menonitas. Procuramos seguir las enseñanzas de Jesucristo y sus apóstoles en todos los asuntos de fe y práctica. Esta fe ha sido abrazada a lo largo de la historia por los cristianos verdaderos, entre ellos los Waldenses, aunque a veces desapercibidos y bajo persecución.
 
El fundamento de nuestra fe es la gracia de Dios que nos trae la salvación personal por el nuevo nacimiento. Este nuevo nacimiento empieza con fe en Jesucristo como nuestro Salvador y resulta en el arrepentimiento de los pecados y la obediencia a las enseñanzas de Cristo. Esta vida nueva en Cristo nos une en la comunión de amor fraternal.
 
Creemos en el bautismo de los creyentes, la no resistencia y un estilo de vida sencillo y modesto. La Biblia enseña que los cristianos deben ser separados (no conformados) del mundo en espíritu (actitud y punto de vista) y modo de vida. Puesto que los cristianos pertenecen al Reino de Dios, Cristo nos enseña a vivir pacíficamente con otros. No tomamos ninguna parte en la política, los cargos del gobierno electo ni el servicio militar. Enseñamos que el hombre debe llevar la barba y que la mujer cristiana debe llevar el velo devocional. 
 
 
El origen de los menonitas
 
Los Menonitas son descendientes de los Anabaptistas, quienes rechazaron el bautismo infantil e insistieron en el bautismo del creyente. Fueron perseguidos implacablemente por sus doctrinas e independencia de la iglesia del estado.
 
En el año 1536, Menno Simons, un sacerdote católico de Holanda, sintió la convicción por sus pecados y empezó a estudiar la Biblia. Su arrepentimiento y entrega a Dios resultó en el nuevo nacimiento espiritual. Fue bautizado por los anabaptistas y después fue elegido a ser un ministro. Menno Simons, un hombre humilde y con talento, estudiaba la Biblia ardientemente y llegó a ser un maestro y escritor muy capaz. Por la influencia de Menno, los anabaptistas después fueron llamados Menonitas. Estos Anabaptistas – Menonitas primitivos eran conocidos por su adherencia a las enseñanzas de Cristo en todos aspectos de vida: el hablar puro, vestido modesto, honestidad en los negocios, pureza moral, separación del mundo y la no resistencia. Su insistencia en experimentar un cambio de corazón por una conversión verdadera a Cristo, fue la base de su vida diaria.
 
La iglesia menonita en américa
 
Por causa de la persecución y su deseo de la libertad religiosa, los Menonitas empezaron a emigrar a América comenzando en el año 1683 y continuaron hasta 1900. Ellos enfrentaron los peligros de colonizar tierras desconocidas y llegaron a ser conocidos como un pueblo tranquilo y temeroso de Dios; sobrio y devoto en fe e industrioso y templado en la vida cotidiana. Ellos firmemente rechazaron participar en la guerra, por lo cual llegaron a ser conocidos como una Iglesia que ama la paz. 
 
Sin embargo, tiempos de prueba y prosperidad produjo una decadencia espiritual. Durante el siglo 19, se hizo evidente a algunos Menonitas que no todas las doctrinas históricas eran practicadas. Entre los que luchaban por guardar la fe histórica se encontraba John Holdeman (1832 – 1900) de Wayne County, Ohio. Cada vez más sentía que la iglesia Menonita ya no practicaba la fe verdadera en muchos aspectos. Él hizo un llamamiento a los líderes de la Iglesia a un avivamiento espiritual. Aunque algunos estaban de acuerdo con su evaluación, poco fue hecho para implementar un cambio. En 1859, él y algunos más empezaron a congregarse aparte. Con el tiempo, este pequeño grupo se organizó como la Iglesia de Dios en Cristo, Menonita.
 
La iglesia de Dios en Cristo, menonita
 
John Holdeman fue un evangelista lleno del Espíritu Santo, maestro y escritor. Su obra más notable fue el Espejo de la Verdad, un libro doctrinal tenido en gran estima hasta hoy día por la iglesia.  Viajaba mucho como un evangelista, y muchos de los que escucharon sus predicaciones experimentaron un renacimiento espiritual y fueron bautizados. Varias congregaciones fueron establecidas en los Estados Unidos y el Canadá.
 
Después de la muerte de John Holdeman, la iglesia seguía creciendo. Las actividades misioneras comenzaron en forma organizada en los años 1930. Con el crecimiento de la membresía, se han establecido congregaciones en muchos estados y provincias en los Estados Unidos, Canadá, México, y varios países de África, Asia, Centroamérica, Sudamérica, el Caribe y Europa. Aunque la concentración más grande de los miembros está en Norte América, la iglesia tiene una membresía por todo el mundo que sobrepasa los 21,000. La mayor parte de las congregaciones operan su propia escuela cristiana, con el propósito de proteger sus hijos de las influencias mundanas y para mantener una visión apropiada de la educación. La iglesia publica y distribuye literatura cristiana y folletos. Provee ayuda humanitaria y servicios en tiempo de desastre. El evangelismo y esfuerzo misionero es realizado individualmente y por programas organizados. 
 
Invitamos al pueblo de toda cultura, raza y nación a venir a Jesucristo para la salvación. Con una esperanza viva en la gracia de Dios que es eficaz para la salvación y el bienestar espiritual, enfrentamos el futuro con confianza en Dios, esperando la venida de Jesús.