Las Promesas de Dios

Clasificación: 

Según los estudiados, en La Biblia se encuentran 7,487 promesas de Dios al hombre. El tema que tratamos es tan amplio que se hace imposible acabar de estudiarlo. Sin embargo, aprovechemos por unos momentos “alimentarnos” de sus preciosas promesas y quedaremos encantados ver de nuevo la magnitud de las riquezas de su gracia. ¡Y pensar que son disponibles para todos los creyentes!

Las promesas de Dios no son expresadas en términos indefinidos o generalizados. Son dadas de una manera sencilla y clara que no son difíciles de entender. Aunque muchas de ellas son escritas de estilo literario hermoso, no son expresadas en lenguaje complejo o difícil de comprender. No hay que descifrar claves para descubrir el verdadero sentido de sus promesas. Si queda alguna duda acerca de ellas, se encontrará la causa en el corazón de uno mismo.

Las promesas de Dios son seguras. Las promesas humanas muchas veces resultan en desengaño. Debido a circunstancias ajenas a su voluntad, él que promete a veces no puede cumplir con lo que prometió. Pero podemos confiar que esto nunca sucede con las promesas de Dios. Para Él “todo es posible”.

Hay un proverbio que declara que los que más prometen son los que menos pueden. Dios, por otro lado, es el gran Prometedor y de su abundancia nos da. Nada le impide cumplir con las promesas que ha hecho.

Debemos recordar que Dios sólo es obligado a cumplir cualquier promesa según el sentido de Él y no según el sentido del hombre. Muchos, por haber malentendido las promesas y por haberlas aplicado equivocadamente, han quedado tristemente desengañados. La falta es solamente de parte del hombre, porque no se le puede echar a Dios la culpa de nuestros errores.

Los judíos de los siglos pasados nos dan un ejemplo de esto. Tuvieron las profecías claramente definidas acerca del Mesías venidero durante muchas generaciones. Sin embargo, cuando apareció no lo reconocieron. Ellos habían sacado tantas ideas falsas de las profecías que cuando llegó como bebé en un establo quedaron decepcionados y no lo recibieron.

La palabra de Dios es segura. Tal como se espera recibir lo bueno que Dios promete a los fieles, así también el mal que Dios ha prometido a los desobedientes sucederá.

Traducido de: Guidelines to Christian Living