La Necesidad y el Valor de Estudio Bíblico

Clasificación: 

No se llamaría científico a un hombre cuyo único conocimiento de un área de sabiduría es haber conocido a Einstein una sola vez. Tampoco se llamaría costurera a una mujer que tiene máquina de coser, pero nunca la ocupa.

Sin embargo, muchos “cristianos” son personas que han tenido una relación breve con el Señor. Su religión es semejante a un ornamento, que les sirve en un apuro, ¿pero, es suficiente esto?

Ignorar la palabra de Dios es un error grave. De hecho, es un síntoma serio que se acerca la muerte espiritual. Si un cristiano no estima la palabra de Dios suficientemente para querer conocerla más, es que la voluntad de Dios no es de mucha importancia en su vida.

Conocer la Biblia sólo por otro, no es suficiente. Sólo escuchar la palabra de Dios explicada los domingos por la mañana no basta. Ningún padre quiere comunicarse con su hijo sólo por relatar unos mensajes por otra persona. Tampoco Dios quiere hacerlo así.

Necesitamos conocer la Biblia para saber entre el bien y el mal.

Necesitamos conocer la Biblia para vencer a Satanás, porque la Palabra se llama, y bien dicho, la espada del Espíritu. Pero, ¡con qué frecuencia estamos parados, agarrando valientemente la empuñadura, y hallamos para nuestra vergüenza que faltamos la hoja! Desgraciados, enfrentamos al maligno con la defensa abajo.

Necesitamos aprender a manejar la Palabra para poder enseñar efectivamente al mundo perdido acerca del Altísimo Señor resucitado.

Nuestras excusas por no leer la Palabra son numerosas y variables. Hay tiempo para los placeres, pero no hay tiempo para leer la Biblia. Hay tiempo para comer, dormir, conversar, trabajar, dedicarnos a pasa tiempos o ir al pueblo, pero no hay tiempo para leer la Biblia. Tenemos tiempo para el periódico, pero leer la Biblia es otro asunto.

Si tu vida cristiana fuera medida por lo que sabes de la Biblia o por cuanto tiempo la lees, ¿cómo calificarías? Nuestra sociedad de hoy está privilegiada, más que las de antes, por tener la Biblia a nuestro alcance. Tenemos la libertad de leerla. No aprovecharnos de estos privilegios es negar a Dios el derecho en nuestra vida.

Traducido de: Guidelines to Christian Living