El Gozo

Clasificación: 

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Pa-dre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cum-plido” (Juan 15:10-11).

Gozo es la presencia íntima de bienestar. Tiene las cua-lidades de contentamiento, satisfacción y paz. Gozo es más que un sentimiento o emoción. Es la verdadera actitud de alegría y contentamiento en el espíritu de uno.

La naturaleza de gozo es más duradera que la de con-tentamiento. Algunos sucesos y cosas insignificantes pueden traer un contentamiento pasajero. Sin embargo cuando la cosa o suceso ya haya pasado, el contentamiento habrá pa-sado también. El gozo no se afecta fácilmente por las cir-cunstancias externas. Pasa por los tiempos difíciles de ad-versidad y permanece vivo.

El gozo no conoce desilusión o fracaso. El gozo no se ofende. No se puede atropellar el gozo por tragedia. El peli-gro no puede apagar el gozo. Las tareas y obligaciones des-agradables no superan el gozo. La oposición no derrota el gozo.

El gozo es una serena paz de la mente. Es una seguridad íntima de una gracia que siempre estará cerca.

El mayor gozo es el de los pecados perdonados. El haber llegado cara a cara con las verdades de una conciencia con-denadora y recibir la paz de Dios es un gozo inamovible.

Santiago dice: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” (Santiago 1:2). Él en-tonces sigue explicando que la prueba y tentación producen un fruto bueno de paciencia. Es el hijo de Dios quien es ten-tado. El hombre descreído no experimenta las pruebas de tentación, porque él va con las corrientes de la naturaleza humana y sus semejantes. Por consiguiente, él no experi-menta el gozo de victoria sobre la tentación. Junto con el go-zo de los pecados perdonados es la esperanza de vida eterna. Salmo 23:4 declara: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. El gozo que domina cuando el temor es echado fuera es el mayor gozo. Aun mientras las lágrimas de pesar están ca-yendo, por debajo, las corrientes de gozo están fluyendo profundas y fuertes.

Traer un alma al Señor es un gozo doble; el gozo del pe-cador que se salva, y el gozo de llevar a uno al Señor. Otro gozo es el de amar y guardar los mandamientos de Dios.

El gozo puede ser hallado por los que lo buscan. Jesús dice: “Pedid, y se os dará” (Mateo 7:7). Seguramente el gozo acompaña la salvación. Se puede ver gozo en la belleza de la naturaleza, en la comunión de almas gemelas, en una tarea bien hecha, al meditar en cosas sagradas y en oración secre-ta. Hay gozo en sufrir por una causa buena. Los muchos que murieron por causa de Cristo no perdieron su gozo. Gozo es un fruto del Espíritu y cuando se invita al Espíritu al corazón, el gozo entra con Él.

Gozo es el antídoto contra la depresión. Ninguna persona puede al mismo tiempo estar deprimida y gozosa. Una ca-minata íntima con Dios contiene gozo.