El andar con Dios

Clasificación: 

“Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, por-que le llevó Dios” (Génesis 5:23-24). “El que dice que perma-nece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6). “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8).

Solamente los humildes tendrán el privilegio de caminar con Dios. Dios no anda en el camino de los soberbios. Para andar con Él, Dios requiere un corazón justo y perdonador, junto con la humildad.

Andar con Dios es seguir la voluntad y el camino de Él. Quiere decir que habrá compañerismo con Él. Esta relación será semejante a la de un matrimonio. Habrá comunicación con Él. Dios invita al hombre a andar donde Él anda. Mano a mano con Dios, todos pueden caminar seguros en el camino de Él. Dios no guiará al hombre donde le sea imposible an-dar. El camino de Dios es estrecho y inclinado, pero seguro.

Caminar con Dios es la experiencia más gratificante en esta vida. Esto es la verdad en el sentido emocional, espiri-tual y físico. Esto incluye un tiempo de oración y lectura de la Biblia a diario. La esperanza de la salvación se renueva de cuando en cuando. Cuando uno anda con Dios le suceden a lo menos tres cosas. Una es el amor para la voluntad de Dios. Otra es tener amor por la creación de Él. También sucede un amor hacia el pueblo de Dios. El gozar la confraternidad con los que andan con Dios le deleita y anima su espíritu. Anhela diligentemente juntarse con los creyentes en los cultos de adoración. La Escritura es la guía para su vida y actitudes.

Andar con Dios quiere decir encomendar el futuro en las manos de Él. El temor a lo desconocido es dominado. El que anda con Dios no tan fácil va a ser preocupado y nervioso. Los consejos de Dios se buscan para las decisiones y eleccio-nes que uno hace.

Andar con Dios es una vida de obediencia a la voluntad de Él. Uno llega a conocer la voz del Espíritu y la sigue. Des-obedecer la voz del Espíritu a sabiendas le aleja de Dios.

La creación de Dios será disfrutada por medio de andar con Él. Cada mañana, con la gloriosa salida del sol, será un ‘buen día’. Y la puesta del sol será una ‘buenas noches’ a Dios y a su creación. Las maravillas de la creación nos inspirarán a adorar a Dios. Dios recibirá la gloria y las gracias por sus maravillosos regalos de naturaleza a los hombres.

Por medio de andar con Dios, su hijo pronto aprenderá a tener amor y respeto hacia sus hermanos y a otros. Lo bueno de otros se nota y se menciona, y habrá menos crítica de ellos. Extiende su mano para ayudar en tiempo de dificultad.

En breve, andar con Dios es obedecerle, confiar en Él, comunicarse con Él, darle gracias y amarle. Finalmente, an-dar con Dios le llevará a la puerta de la gloria y allí recibirá la entrada al reino eterno.