Dios Cuida

Clasificación: 

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

La palabra, ansiedad, en la escritura citada tiene el sig-nificado de preocupación. La vida contiene muchas ansieda-des. Si así no fuera, la vida sería un paraíso. Porque la vida está llena de ansiedades y preocupaciones Dios nos invita a echarlas sobre Él. Dios entiende que no tenemos la fuerza para sobrellevar nuestras angustias. Si nuestras cargas son grandes o pequeñas, espirituales o temporales, Dios las en-tiende todas. El apóstol Pedro nos dice que las echemos to-das sobre el Señor. Bien podía Pedro decir esto porque tenía una relación muy íntima con Él.

Pedro estuvo con el Señor cuando Cristo sanó a la suegra de él. Sin duda estaba ansioso por la salud de ella. Dos veces fue librado de tempestades en las aguas agitadas del mar de galilea. Una vez, mientras Jesús dormía en la barca, los dis-cípulos clamaron a Él que les salvara del mar embravecido, porque estaban muy asustados. En otra ocasión, Jesús vino a ellos en una tempestad, andando sobre el mar. Pedro, aun con miedo, intentó andar sobre las olas, pero el miedo le venció y comenzó a hundirse. Ambas veces El Señor lo res-cató. Pedro también era testigo del milagro que hizo Jesús cuando, con cinco panes y dos peces, dio de comer a cinco mil personas.

Cuando Jesús les advirtió a sus discípulos que pronto iba a morir por la mano de los judíos, Pedro aseguró que no lo abandonaría, sino que lo acompañaría hasta el fin. Pero muy pronto, Pedro lo negó. Sin embargo, el Señor le amaba, y le seguía cuidando.

El texto que dice “porque él tiene cuidado de vosotros”, contiene los dos significados; amar y sobrellevar cargas. Sin el amor no sobrellevaríamos las cargas los unos de los otros. El amor de Jesús es infinito. No existe carga demasiado grande para Él. Aunque el poder de Jesús es sin límite, tam-poco no hay nada demasiado pequeño para Él. Él se da cuenta de todas nuestras cargas, y las sobrelleva. Aunque desmayemos cuando vemos lo grande de una carga, o la to-memos en poco por ser pequeña, Pedro nos instruye a echar todas nuestras ansiedades sobre el Señor.

Algunas veces nuestras cargas se nos apegan. Aunque sean muy pesadas es difícil soltarnos de ellas. La palabra, echando, quiere decir arrojarlas sobre Él, porque Él anhela llevarlas.

Hay muchas clases de ansiedades. Hay cargas del peca-do, de la salud quebrantada, preocupaciones del fracaso en las cosas materiales y la carga de cuidar familiares y amigos con sus problemas. También existe la ansiedad de la vejez. El apóstol Pedro nos insta echar todo esto, y más, sobre el Señor.

La escritura precedente a la que tenemos en el principio de este ensayo nos enseña a “humillaos, pues, bajo la pode-rosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiem-po” (1 Pedro 5:6). El gran secreto es humildemente admitir nuestras angustias y llevarlas al Señor, y nos ayudará a so-brellevarlas. Jesús nos ayuda cargar cualquier carga que no podemos llevar.